14-01-2026
Los chefs Gianni Pinto y Jordi Cruz celebran el Día Internacional de la Comida Italiana con una pasta a cuatro manos
Acaba de ser reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, la cocina italiana se ha consolidado como un modelo de identidad sociocultural, una expresión, un acto de identidad y un lenguaje universal que se transmite de generación en generación. El próximo 17 de enero se celebra el Día Internacional de la Comida Italiana, una fecha marcada en el calendario para celebrar en la mesa.
Para conmemorar esta jornada y celebrarlo con un plato muy especial, Pasta Garofalo ha reunido a Gianni Pinto (Restaurante Noi, un Sol Repsol) y Jordi Cruz (ABaC, tres estrellas Michelin), para cocinar un plato que habla de origen, memoria y mestizaje culinario y que, como no podía ser de otra forma, tiene la pasta como protagonista. Una receta, que más allá de la técnica, es una declaración de intenciones: habla de una cocina viva; de un recetario que se transmite, se adapta y evoluciona.

Con la pasta como eje de la cocina italiana, el punto de partida es una receta profundamente ligada a la historia personal de Gianni Pinto: unos Fusilloni Garofalo con polpette al sugo, un plato de casa, de domingo, de cocina familiar. A partir de ahí, Jordi Cruz introduce algunos de los sabores que forman parte de su propio universo culinario, aportando ingredientes muy reconocibles de su despensa: butifarra fresca y queso de oveja curado catalán.
El resultado es un plato que dialoga entre dos países con naturalidad y respeto. Los Fusilloni Garofalo que con su forma atrapan la salsa, convirtiendo cada mordisco en una explosión sensorial. La butifarra aporta intensidad y carácter, mientras que el queso de oveja añade profundidad y una textura envolvente que transforma la salsa. No se trata de fusionar por fusionar, sino de sumar miradas desde el producto y desde la emoción, reinterpretando la tradición sin perder su esencia.
FUSILLONI GAROFALO CON POLPETTE AL SUGO DI BUTIFARRA, POLVO DE TOMATE Y QUESO CURADO DE OVEJA

Ingredientes (4 personas)
400 g de Fusilloni Garofalo
12–16 albóndigas pequeñas (30–35 g)
200 g de butifarra fresca
500–600 g de salsa de tomate o passata
1 cebolla (120 g)
50 ml de vino tinto
30–40 g de aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta negra, polvo de tomate
6–8 hojas de albahaca fresca
Para la ‘mantecatura’ final
40–50 g de queso de oveja catalán curado, rallado fino
Agua de cocción de la pasta
Elaboración
Dorar las albóndigas en una sartén amplia con AOVE hasta que estén bien selladas. Retirar.
En la misma sartén, dorar la butifarra desmenuzada hasta que caramelice ligeramente. Retirar.
Sofreír la cebolla picada finamente a fuego medio hasta que quede tierna y ligeramente dorada.
Desglasar con el vino tinto y dejar reducir por completo.
Incorporar la salsa de tomate y cocinar 5–7 minutos.
Añadir de nuevo las albóndigas y la butifarra y cocinar a fuego suave durante 20–25 minutos.
Ajustar de sal y pimienta. Añadir la albahaca al final.
Cocer los Fusilloni Garofalo en abundante agua con sal hasta que estén muy al dente. Reservar agua de cocción.
Unir la pasta con la salsa en la sartén, añadir un poco de agua de cocción y mezclar con energía hasta lograr una textura cremosa, brillante y bien ligada. Rallar el queso de oveja directamente en el fondo del plato, y colocar los Fusilloni en la salsa de albóndigas. Espolvorear con polvo de tomate, y servir con un par de hojas de albahaca fresca.
La pasta como patrimonio
Reconocida por la UNESCO como parte esencial del patrimonio cultural italiano, la cocina italiana encuentra en la pasta uno de sus pilares fundamentales. Presente en los hogares, en las festividades y en la transmisión de saberes entre generaciones, la pasta es mucho más que un alimento: es cultura, memoria y territorio.
Con iniciativas como esta, Garofalo pone en valor la autenticidad, el respeto por la tradición y la excelencia del producto, celebrando la pasta como un elemento vivo, capaz de adaptarse, dialogar y unir distintas culturas sin perder su identidad.
Sobre Garofalo
Fundada en 1789 en Gragnano, Garofalo es una de las marcas de pasta más prestigiosas de Italia. Con una historia marcada por la innovación y la búsqueda de la excelencia, ha sabido combinar la tradición con la tecnología para ofrecer productos de la más alta calidad. En 2014, la compañía se unió al grupo Ebro Foods, consolidando su presencia en más de 60 países.
Su compromiso con la calidad queda reflejado en la obtención de la certificación IGP (Indicación Geográfica Protegida) para su pasta de Gragnano, garantizando el uso de ingredientes seleccionados y procesos de producción que respetan la autenticidad de la tradición italiana.
Hoy, Garofalo sigue reinventando la manera en que el mundo disfruta de la pasta, llevando su legado a nuevas generaciones de amantes de la gastronomía.